Este posting es una critica contra un viejo amigo y sus complejos psicologicos, tambien es una critica a la falta de humildad en nuestra sociedad.
Me encuentro en el avión que me debe llevar a Medellín desde Miami, vengo de un viaje de trabajo de una semana y siento que después de tantas reuniones tengo el cerebro en overdrive. Un solo blog posting no será suficiente para expresar mis pensamientos sobre una semana llena de acontecimientos.
Al lado mío hay tres mujeres jóvenes y simpáticas que hablan animadamente entre ellas. Supongo es su primer viaje a Estados Unidos ya que no saben cómo entregar sus documentos de salida y parecen algo confundidas mientras se toman fotos. Llegado un punto cierro mis ojos e intento conciliar un rato de sueño pero no puedo porque su conversación es demasiado ruidosa. Una de las muchachas le dice a la otra que su novio es un piloto; pero no se queda ahí, sino que orgullosa añade con diferente tono que es un piloto privado, no comercial, y que trabaja únicamente en vuelos chárter. En otras palabras quería maquillar de la mejor manera posible que su novio es un chofer o un taxista de ricos (posiblemente mafiosos) y no cualquier piloto de aerolínea. No importa que el tipo sea buena gente, sencillo, educado, buen bailarín y de buenas ideas. Para ella es necesario enfatizar que el novio es superior a otros pilotos, que tiene buena entrada de dinero y que ella tiene la supremacía “noviera” sobre las otras dos muchachas. Las otras dos, que escuchan con atención, no se quedan atrás y encuentran la manera de traer a colación las numerosas fincas que poseen sus padres, los carros que tienen etc etc…. En este momento decido que he escuchado demasiado y me pongo unos audífonos. Aun así continuo pensando que es increíble que en un país con un 57% de pobreza, en el ranking 68 en el nivel de desarrollo global de la ONU, con el mayor número de personas desplazadas por el conflicto, la gente aparentemente tenga tanto dinero para pavonearse de ello…., no me he encontrado al primero que en sus palabras se defina como pobre. Es decir, es un país de ricos pobres, tal vez yo sea el único que se defina pobre como tal.
Todo esto me recuerda un buen amigo que tiene un complejo psicológico algo raro, tiende a exagerar aspectos positivos de su personalidad y acomoda las cosas siempre a su beneficio. Como poco respeto le tengo a la psicología poco la estudié, pero seguro este complejo tiene algún un nombre, cuando lo sepa lo escribiré aquí mismo.
Este amigo fue un compañero que aprecie mucho en el colegio a pesar de ser una persona de un carácter y personalidad diferente. Juan, es un muchacho negro de contextura clara, sonrisa grande llena de dientes blancos y grandes, un gran jugador de baloncesto, cristiano en religión y en lo que yo puedo opinar una buena persona. En el colegio recuerdo que Juan siempre me acompañó en los descansos y estuvo al lado mío mucho tiempo, siempre fue una buena persona hasta cuando me fui del colegio y tomamos rumbos diferentes.
Recuerdo de mis tiempos de discusión académica con profesores y otros, cuando Juan estaba presente, probablemente no era la persona más brillante en cuestiones de análisis político, histórico o social; sin embargo siempre se intereso por aprender y yo siempre me interesé por escucharlo. Me desagradaba que a veces fuera detrás de lo que alguien dijese para armarse un concepto sobre algo y sonar inteligente, pero además tenía el atrevimiento de defender como propias ideas claramente de otros. Esto de todas maneras no le resta a su buen corazón, no hay duda que Juan tuvo que haber sufrido mucho en su infancia, algo que nunca le pregunte por miedo a que no me dijera la verdad.
Su complejo de inferioridad con otras personas hacía difícil que se relacionara bien con otros; le encantaba hablar de miles de hazañas, de cosas que tenia, de concursos de belleza que ganaba su hermana, de lo bien que le iba a su madre, en fin fantasías que no existían sino en su cabeza. Juan sabía que yo era pobre y que no tenía nada más que a mi Madre, mi hermano y una tiendita, pero yo como su amigo no podía ser excepción de esta fiesta de la “chicaneria” *, afortunadamente Juan sabia que a mí siempre me importo un bledo lo que él decía cuando chicaneaba entonces él no tenía que emperifollar las conversaciones conmigo diciendo nada extraordinario. Llegado un momento ya ni le conocía, deje de preguntarle sobre su familia o cosas que pudieran abrir una salida a sus cuentos chinos.
Pasarían muchos años hasta que le pude contactar estando aun en el extranjero. En una conversación telefónica me dijo que tenía un almacén de ropa en una zona bastante comercial de la ciudad, que movía bastante dinero (me lo dijo sin preguntarle) y que tenia diseñadores de moda trabajando para él. Me dijo que le habían robado un dinero entonces quise ayudarle y entonces le pregunte que si podía venderme unas camisas y que enviaría a mi hermano a buscarlas. Mi hermano fue al lugar convenido pero no encontró ni negocio ni a Juan, cuando preguntó le dijeron que allí no existía tal negocio ni conocían a esa persona. Mi querido amigo me había jugado una más de sus tretas. Años después fui a un restaurante con él y su esposa, antes de llegar me dijo que llevaría algunos de sus diseños. Cuando llego me mostro dos mamelucos de bebe con un pato Donald pintado en el pecho. Nunca más caería en su juego nuevamente, su falta de humildad era aberrante.
Hace poco en una reunión de ex alumnos del colegio le salude y le di un abrazo. No le pregunte absolutamente nada de su vida, lastima, pero no quería abrirle espacio a fabulas. Una amiga me comento que ahora dice ser consultor asesorando pequeñas empresas. Tal vez su experiencia de consultor está basada en negocios inexistentes y en su gran capacidad de imaginarlos. Espero le vaya muy bien en la vida y aprenda a borrarse ese complejo tan desafortunado porque al final esa falta de humildad nunca puede ayudarle. Cada vez que me acuerdo de Juan trato de ser más humilde.
*** Chicanear se define como el acto de hablar exageradamente positivo de uno mismo o de cosas materiales que se poseen, se tiende a ver como un defecto.