martes, 13 de mayo de 2008

Mama’s cooking blues…..


El otro día hablando con mi novia –la cual considero tiene un criterio bastante bueno de cocina- me queje de cómo mi mama modifica para mal las recetas de comida básica. Le dije que no me gustaba que le echaran crema de leche al guacamole, y ella me añadió que en cambio debía ser con mayonesa. Yo soy partidario de ni mayonesa o crema de leche basado en mis tiempos trabajando en un restaurante mexicano en Atlanta. Puede que ambas tengan razón, puede que yo la tenga.

Una de las cosas que más me gusta de ir a otro lugar es probar los sabores nuevos de cada región que conozco. Me alegra mucho descubrir sabores nuevos. Particularmente me refiero a estos que al principio se odian pero que se terminan quedando con uno….estos que se quedan impregnados debajo de la lengua para después salir en el momento menos pensado. Estos yo llamo los sabores malandrines. Ejemplos de esto son el jamón ibérico, el mango biche, las aceitunas y el vino. Debido a ese exceso de malandrines que se hicieron parte de mi dieta, hoy comer en casa de mi madre se me ha vuelto un pequeño dilema.

Hay que reconocer que dejar atrás la dieta del transfat-transgen por comida casera hecha desde “scratch” , fresca y sin añadidos es fantástico. Pero también extraño la multitud de sabores que hacían parte de mi menú diario, que en ausencia de aptitudes para la cocina, se convirtieron en parte básica de mi dieta. He tratado desde el comienzo de cambiar el menú de casa pero me encuentro con que no hay mucho para escoger ante la simplicidad de la comida. Toda receta al parecer tiende a ser manejada y convertida en un plato típico. En casa productos como la pimienta o el paprika son tan extraños como las cubiertos metálicos en la china. Veo como mi semana de comida Thai, Hindu, Griega, se transforma en la semana de simplicidades caseras, que aunque de buen sabor, me dejan nostálgicamente añorando un buen curry.

Por ahora lo que tengo pensado es hacer un guacamole solo, uno con crema de leche, y otro con mayonesa. Hacer la prueba a ciegas y dejar que el sabor hable por sí mismo. Quién sabe, depronto me termino acostumbrando a todos. En la variedad se aprenden cosas nuevas.

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