jueves, 3 de diciembre de 2009

De Navidades y la leyenda de la vaca en el matadero


 

Antes me podía quitar las canas con una pequeña pincita. Eran una o dos canitas si mucho al lado de la oreja cerca adonde van las patillas por ambos lados. Ahora me pasaría mínimo una hora en ese dilema; es una situación fútil, nada que hacer me estoy volviendo viejo y las canas como el rio hacia al mar deberán seguir su curso.

Vivo posiblemente en una de las ciudades más peligrosas del mundo; una que posiblemente está ligada a una situación de un conflicto muy fuerte y que parece reflejarse en el pensar de la gente. Es un total estado de normalidad en medio la violencia que puede definirse como una patología de carácter psicológico. Amnesia colectiva.

Toda sociedad supongo amortiza sus golpes de diferentes maneras, pero esta sociedad no llega a entender su situación porque prefiere obviar la realidad y ponerla en la parte de atrás de su subconsciente.

Es como una fabula metafórica en la que la sociedad es como un corral adyacente a un matadero en el que se encuentran miles de vacas esperando su turno. Es un roceso lento y las vacas escuchan el rumor que por ahí están matando a algunas; Adicional, en los corrillos se escucha decir que han matado hoy a unas cuantas decenas pero como no es una matanza general sino lenta y paulatina ninguna vaca se cuestiona la situación a manera de preocuparse; simplemente están matando a otras, a aquellas, esas, unas vacas lejanas, las que se hicieron allá atrás, las que debían algo. No es con nosotros. Inexorablemente, llega el momento del turno a las escépticas. Como el corral se ha llenado nuevamente de vacas, las nuevas arman corrillos y hacen correr el rumor: Han matado a unas cuantas, pero tranquilizarse que son aquellas, esas, unas vacas lejanas, las que se hicieron allá atrás, no es con nosotros.

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